Acerca de

A los cinco, decidí que sería bailarina de ballet clásico, pero mi estatura decidió que no pocos años después…
A los ocho, me ponía los vestidos de mi madre delante del espejo, y cada día me imaginaba que era alguien diferente, así que pensé que tal vez el arte dramático era lo mío… La que dijo que no esta vez fue mi timidez.
A los trece, no decidí nada; solo escribí mi primera novela, y lo hice en tres días… Poco más de cien páginas… A veces, la releo y pienso: “Madonna, qué pájaros tiene una en la cabeza a los trece…”
Hoy, soy madre de dos niños e intérprete de profesión; y sigo haciendo todas esas cosas: bailo por placer y cuando nadie me ve, aún me imagino que soy alguien diferente y escribo historias sobre ello…